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Cómo va esto

Las reglas de la casa, sin letra pequeña

Una nota solo sirve si sabes de dónde sale. Aquí está todo lo que hacemos para que la de esta web signifique algo, contado como se lo contaríamos a un vecino.

Puntuamos a la persona, no al local

Una empresa de limpieza puede tener muy buena nota y ochenta personas dentro. Una de reformas manda a cuadrillas muy distintas. Esa nota no te dice lo único que necesitas saber: a quién le estás abriendo la puerta de tu casa.

Aquí cada ficha es de una persona con nombre y apellidos. Y si mañana cambia de empresa o se hace autónoma, su reputación se va con ella, porque se la ha ganado ella.

Solo puntúa quien puede demostrar que contrató

Es la regla que sostiene todo lo demás. Una opinión con prueba lleva sello y mueve la nota. Una opinión sin prueba se publica y se lee, pero no la mueve. Y una opinión con pinta de amaño no cuenta hasta que la miremos.

@sualias
Factura comprobada · no se publica

Aquí va lo que cuenta quien demostró haberle contratado.

@sualias

Aquí va lo que cuenta quien no puede demostrarlo.

Sin prueba · se publica pero no cuenta para la nota
En revisión · no cuenta para la nota

Aquí va una opinión que parece un amaño.

Marcada por nuestro detector: patrón sospechoso.

La única prueba que vale es la factura. Si no la tienes, puedes opinar igual: tu opinión se publica en gris y se lee, pero no mueve la nota.

Tu factura no se publica jamás. No la ve nadie más que la persona de nuestro equipo que la comprueba, ni siquiera el profesional al que valoras, y se borra a los tres meses. Puedes tapar lo que no venga al caso: basta con que se vea quién la emite, el trabajo y la fecha.

Sin nota hasta las 3 opiniones

Un 5,0 con una sola opinión no es un 5,0: es el cuñado. Hasta que no hay 3 opiniones con prueba y con estrellas no enseñamos nota, y mientras tanto se dice claramente cuántas lleva.

También verás, junto a cada opinión, cuántas ha escrito antes esa persona. Alguien que ha opinado de varios profesionales distintos se cree más que una cuenta recién nacida.

Qué mide la nota y qué no

La media sale de cinco apartados: velocidad, calidad-precio, puntualidad, trato, resultado. Eso es lo medible, y va en estrellas.

Lo demás va en etiquetas, y no puntúa. «Mano fuerte», «poca charla», «trabajo lento y fino». Eso no es ser mejor ni peor: es ser para unos y no para otros. Si el estilo entrara en las estrellas, el bueno pero intenso acabaría con un tres injusto.

Y la nota va por trabajo, además de la global. Alguien puede ser un fenómeno montando muebles y flojo con las persianas, y una nota única lo esconde.

Opinas con alias, no con tu nombre

Las opiniones se firman con tu nombre de usuario. El profesional ha estado en tu casa: si tuvieras que firmar con tu nombre y apellidos, muchos se callarían una crítica justa, y eso arruinaría la nota de todos.

Pero tampoco se puede opinar en el anonimato. Detrás de cada alias hay una cuenta con un correo confirmado, así que si alguien miente o insulta sabemos a quién reclamar. Eso es justo lo que hace que una opinión de aquí valga algo.

Nadie aparece aquí sin querer

La ficha la crea el propio profesional, siempre. No puedes dar de alta a tu fontanero, ni valorar a alguien que no se haya registrado. Si trabaja para una empresa, da igual: la ficha es suya y solo la puede crear él.

Sobre el título del oficio: es voluntario. Quien nos lo enseña luce el distintivo de «titulación comprobada»; quien no, aparece igual, sin él. La excepción es la electricidad y cualquier trabajo con gas o calefacción, donde sí lo exigimos, y no porque queramos: la ley obliga a estar autorizado para tocar esas instalaciones.

El profesional responde y se va cuando quiere

Cualquier profesional puede contestar públicamente a cualquier opinión sobre él, debajo de la propia opinión y con su nombre. De hecho, en su ficha verás a cuántas responde: es buena señal.

Y puede darse de baja cuando le dé la gana, sin dar explicaciones ni pedir permiso a nadie.

Nadie paga por salir arriba

Los profesionales pagan una cuota por aparecer, y ya está. No vendemos contactos, no cobramos comisión por trabajo y no hay puestos patrocinados. Los resultados se ordenan por cercanía, por nota o por disponibilidad, y eliges tú cuál.

Tampoco nos ponemos en medio: cuando encuentras a alguien, le llamas directamente. Ni presupuestos por nuestra web, ni chat, ni pagos. Es lo que nos permite aceptar opiniones de trabajos del mundo real, que es de lo que va todo esto.